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Indignación y luto
en el futbol americano
Raymundo Camargo para: FBA Internacional
¡Ya basta! Es el clamor generalizado
el ámbito del futbol americano, que está de luto por los deplorables
sucesos del fin de semana pasado en Ciudad Juárez, en que algunos
integrantes del equipo Jaguares del CBTIS 128, murieron junto con más
de 10 jóvenes deportistas tras el ataque a mansalva de gatilleros en
una fiesta. Pero las autoridades del ovoide callan.
Directivos de ligas, entrenadores, jugadores y aficionados
comunes y corrientes… todos… o casi todos, han manifestado su malestar
por la situación de violencia que se sufre en el país.
Integrantes de las ligas FAEDOR con el coach Leonardo
Luján, la FBA Internacional con Jaime León y Alejandro Belaunzarán; de
la Pro Master con Juan Castillejos, la Cona; integrantes de equipos
como Vietnamitas, Redskins, Gamos… coinciden en la urgente necesidad de
que se ponga un freno a tanta violencia, que cada día causa más daño a
la sociedad y afecta a gente inocente, como Rodrigo Cadena y Carlos
Medrano, quarterback y tackle de los Jaguares, que en el 2008 bajo la
férula del coach Fernando Gallegos ganaron el título de la juvenil “AA”
en el campeonato local.
Más aún; la presidencia de la república y la PGR ya
externaron repudio ante la masacre al mismo tiempo que su solidaridad a
los familiares de las víctimas.
Mientras tanto la Federación sigue en el limbo y –como
siempre- pensando en la inmortalidad del cangrejo, ya que hasta el
momento no ha emitido alguna opinión al respecto.
Pero no fuera para algún evento social previo o
presentación de porristas antes del Super Bowl, porque los dirigentes
ya estarían en primera fila.
Tampoco ONEFA ha dicho esta boca es mía. La sedicente liga
rectora del ovoide está más preocupada por la grilla interna en víspera
de su congreso ante la operación “tamal envuelto” de los Borregos.
Sin embargo, el ánimo generalizo es una mezcla de
sentimientos que van desde la tristeza, consternación, rabia contenida
y el deseo de que realmente se esclarezca tan artera y cobarde agresión
a unos muchachos inermes que tenían una vida por delante pues ni
siquiera llegaban a los 18 años. De la muerte prematura de los jóvenes
Rodrigo Cadena y Carlos Medrano, en tanto que otros tres continúan
graves.
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